DEMETER
Demeter
FrUkEs

Demeter Partners

Editorial




¿Principio de precaución o principio de no-responsabilidad?

Acabamos de vivir otra crisis de ansiedad en Europa, algo para lo cual parecemos estar dotados.

El volcán islandés EYJAFJÖLL y su nube de cenizas han paralizado el cielo Europeo durante casi una semana, han bloqueado a millones de pasajeros y provocado un gran alboroto. Hemos oído, pasmados, a los periodistas, repentinamente transformados en divulgadores científicos, sentenciando que esas pequeñas e invisibles partículas de silicio escondidas en la troposfera podrían provocar catástrofes, al mismo tiempo que un magnifico cielo azul de primavera iluminaba nuestro país.
 
Ustedes me dirán que, evidentemente, la crítica es fácil y que los gobiernos no hacen más que responder al deseo de los ciudadanos de no correr ningún riesgo, venga de donde venga.
De acuerdo, pero a cambio podríamos esperar que los gobiernos mantengan la sangre fría, que procedan cuanto antes a los análisis científicos complementarios, (en este caso, vuelos de pruebas) para medir objetivamente la realidad efectiva del peligro y evitar una reacción exagerada y la invención de medidas mediáticas, (¡la invención de la noción de pasillos reforzados ha sido un buen golpe de efecto!) y sobre todo que actúen de modo organizado y coordinado, (es llamativa la desorganización en cada crisis virtual; temblamos de pensar lo que podría ocurrir en caso de catástrofe confirmada).
 
Lo que está en juego aquí, en efecto, es la capacidad de nuestras sociedades de asumir los riesgos necesarios para su desarrollo y, sencillamente para la vida misma. Una sociedad dirigida en base a la obsesión del riesgo cero se volverá temerosa, volviéndose susceptible ante cualquier innovación científica. En resumen, una sociedad regresiva. Hace falta decir que, desdichadamente, esa es la imagen que da Europa hoy, en comparación al dinamismo impresionante del que dan prueba los países emergentes y los Estados Unidos.
Guardando las distancias, da la impresión de que existe el mismo exceso de precaución a la hora de la puesta en marcha de las energías renovables en Francia, por parte de las autoridades. Bajo el pretexto de "aceptabilidad de las poblaciones" las políticas tienden a protegerse de modo excesivo contra todo contencioso jurídico y de toda polémica mediática, incluso si está desencadenada por los grupos minoritarios, al punto en que nos preguntamos si esta actitud no estará enmascarando una oposición a ciertas tecnologías. Pensamos evidentemente en la eólica terrestre que, si la enmienda "Ollier"  llega al estado, se habrá vuelto prácticamente imposible a causa del apilamiento incoherente de reglamentaciones crueles. Pero es también el caso de la eólica offshore, de la que dicen que es uno de los ejes prioritarios de desarrollo de la tecnología francesa cuando, en realidad, la reglamentación actual prohíbe todo proyecto experimental. El primer proyecto de Veulette-sur-Mer está en riesgo de tener que esperar todavía por lo menos dos años, cuando hoy ya existen 880 MW en explotación en el Reino Unido, 630 en Dinamarca, 245 en los Países Bajos, etc.
También es el caso de la micro hidráulica que, entre la directiva marco sobre el agua, los "SDAGE1" y el reglamento "anguilas" tiene problemas para desarrollarse, cuando existe un potencial en Francia de 7000 Gwh.
Lo mismo ocurre con el biogás - metanización en Francia, aunque, afortunadamente, con una evolución en curso muy favorable, referente a los regímenes de autorización de los proyectos.
¿Se imagina lo que hubiera ocurrido con proyectos como el TGV si se hubieran tomado tales precauciones?
 
En resumen, lo repetimos muy claramente a semejanza de todos los profesionales: las energías renovables así como todas las eco-industrias, tienen necesidad de un marco reglamentario simple, claro y estable para desarrollarse, y… de un mínimo de valentía por parte de nuestros responsables políticos para no confundir el miedo al cambio y la virtud ecológica.
 
En efecto, como ya sabéis en Demeter, no pensamos que la ecología consista en prohibir, tasar y culpabilizar. Para nosotros la buena ecología es positiva e innova e invierte para mejorar el marco de vida en el respeto al equilibrio de la naturaleza.

El Congreso Cleantech Group que se lleva a cabo en París del 27 al 29 de abril es precisamente la ocasión de hacer el inventario de todos estos proyectos en todo el mundo y de comprobar que el entusiasmo de los empresarios y de los inversores está intacto.
 
Buen congreso a todos y hasta pronto.
Olivier Dupont
 
Olivier Dupont_2