Todo el mundo se pone de acuerdo en censurar la actitud de los Bancos quienes, no satisfechos por haber saqueado el planeta con una actividad especulativa incontrolada de sus Bancas de Inversión, pretenden compensar sus pérdidas aumentando de forma vergonzosa sus márgenes de crédito (spread) a través de la Banca Comercial.
Sin embargo, no caigamos en una actitud tan catastrofista. Mientras que los sectores financiero, inmobiliario y del automóvil están sufriendo especialmente los efectos de la crisis, todos los demás sectores están teniendo descensos limitados. Por ejemplo, los sectores de las energías renovables y del medioambiente se han visto poco afectados, salvo algunos segmentos (por ejemplo el reciclaje de las materias primas) asimismo, la restricción de los créditos hará que se reduzcan probablemente el número de proyectos fundamentalmente de energías renovables.
Evidentemente formamos parte de los que reclamamos un green new deal para relanzar la economía sobre unas bases más perennes y con una lógica más a largo plazo. Este relanzamiento verde tiene muchas ventajas: creación de empleo, beneficios climáticos, favorece la independencia energética y, además, ayuda al desarrollo de los países desfavorecidos. Sin embargo, cuando los problemas se acumulan a corto plazo y la supervivencia de algunas actividades está en juego, tendemos a olvidarnos del largo plazo y del interés colectivo.
Por ello, los gobiernos y las instituciones “iluminadas” tienen que reafirmar con claridad su determinación, teniendo
en cuenta que las ecuaciones económicas varían según el barril esté a 40 $ y las finanzas públicas con un fuerte déficit.
Pero aún no se ha perdido todo, nada más lejos: Nicolás Sarkozy ha conseguido un acuerdo por parte de los 27 estados miembros. Aunque algunos critiquen este acuerdo debido a las concesiones otorgadas a los países del Este, indudablemente reafirma el objetivo perseguido del “tres veces veinte”; 20% de reducción de gas efecto invernadero, 20% de energías renovables, 20% de ahorro energético, para 2020 lo cual constituye todo un logro.
Tratándose de energías renovables, los acuerdos definen un objetivo específico para cada país obligándose éstos a poner los medios para lograrlo.
La conferencia de Poznan [1] no ha conseguido grandes avances, entre otras razones debido a la ausencia de una nueva administración americana; al menos John Kerry ha confirmado que los EEUU estaban dispuestos a volver a la mesa de negociación.
El futuro presidente Obama, con el reciente nombramiento de Carol Browner, cercano a Al Gore y Steven Chu, premio nobel y ferviente defensor de las energías renovables, tiene reservados puestos claves en su nueva administración y ha confirmado que veía en el green business uno de los mayores retos de su mandato en el que había vislumbrado esperanzas para reactivar la actividad económica americana. No podía ser menos para tratar de corregir los desórdenes mundiales creados por ellos mismos!
Por lo tanto, se vislumbran esperanzas en un año que se prevé difícil.
Demeter ha apostado por un optimismo “razonado” preparándose para ayudar en caso necesario a las sociedades de su cartera y a invertir en buenas condiciones de valoración a través de su nuevo Fondo Demeter 2 de reciente creación, que crece día tras día.
Felices fiestas y que 2009 sea el año de la reactivación ecológica!
